Entre Veredas

MTB con alergia al asfalto

Marugán Sanchidrián. Lluvia y aventurilla (16-06-2007)

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Aunque el plan para hoy era una salida en plan tranquilo con la familia, apenas 8 o 10 km alrededor del pueblo, llovía y no era plan de salir con los crios y mi mujer que apenas acaba de aprender a sostenerse sobre la burra. Pero yo tenía mono, mucho mono… llevaba toda la semana sin salir debido a una sobrecarga en el gemelo derecho por un lado, y a un exceso de trabajo por otro. Así que por la noche me preparé una rutilla que llevaba tiempo planeando: llegar desde mi pueglo (Marugán) hasta Sanchidrián (Ávila) sin tocar asfalto… y casi conseguido.

Arranco con lluvia casi desde donde empiezan todas mis rutas: la finca Las Gitanas (wp LAS GITANS), un precioso Pinar surcado de infinitos senderos que suben hacia una pista, en el hombro de una colina que lleva hasta Bercial. La bajada hasta el río Zorita (wp rio zorit2) es facilita, aunque hay que ir con cuidad, sobre todo ahora que lloviendo el camino se convierte en una red de riachuelos haciéndose surcos que pueden dar más de un susto.

No hay mucho más hasta Bercial, la pista es ancha y está muy bien conservada, lo conozco bien y voy rápido ya que es un paisaje del que disfruto muy amenudo y mi objetivo es explorar el tramo de Muñopedro a Sanchidrián (que es donde comenzará la aventura).

Desde Bercial a Muñopedro se atraviesa por un desierto de campos de labor (este camino no es aconsejable en pleno verano ya que no hay ni una sombra). Es una sucesión de subidas y bajadas suaves, casi parece una montaña rusa para niños jejeje.

A partir de Muñopedro, entro en terreno desconocido. Tras atravesar más campos de labor llego a una puerta de alambre (wp 71), que da paso a un bosque de encina en los primeros kilómetros y pinares después. El sendero es sinuoso, mucho, sube y baja constantemente (pero siempre con tendencia a bajar), y las hierbas crecidas en el propio camino no me abandonarán prácticamente hast Sanchidrián (tengo las espinillas flageladas )

Al final del bosquecillo, me despisto un poco, por no hacerle caso al GPS y me paso un ratillo dando vueltas buscando un sendero… que si llega a ser un lobo me muerde el culo. En fin, que tras un recodo, allí estaba el camino que buscaba.

Los campos ya están tornando a rubios y los caminos están crecidos de espigas, margaritas, lavanda, y otras flores multicolores van jalonando los lados y el centro del camino, ha dejado de llover un poco y el Sol asoma tímidamente entre las nubes: el espectáculo es bucólico.

El camino parece acabar en un portón, y aunque el GPS me dice que debo seguir por la izquierda, el sendero que debo seguir parace casi borrado. Así que atravieso el portón, pensando por un lado que me he equivocado al trazar la ruta en GE y que en el portón aparece un cartel avisando que es una explotación de setas comunal, adivino que por ahí se tiene que ir a algún sitio y me entran ganas de explorar.

No yerro: el sitio está cuidado, tanto, que una excavadora ha estado rellenando el camino con tierra para mantenerlo, pero aún no está apisonado, con lo que la sensación es de estar pasando por encima de un campo recién arado.

Apenas enfilado el camino, ya veo que no me va a conducir a donde yo quiero. Pero es prometedor… sigue ascendiendo y veo donde acaba, así que ya que he llegado hasta allí, veamos donde conduce.

Y ha merecido la pena. Una vez arriba, la montañita domina todo el valle del Arroyo de la Magdalena. Una tierra preñada de encinares, jalonada de médulas y barrancos producidas por la tremenda erosión de las aguas al descender por las blandas laderas. Parada y fonda. Ya en casa, resulta ser nada menos que un tramo de la Cañada Real Leonesa (ahí es nada).

Bajo de ahí pegando botes y vuelvo al portón. Voy buscando un camino que me lleve a una especia de embalse que se ve en GE… pero imposible, los caminos están cortados por vallas de cotos, así que apunto la burra hacia labajos, con la esperanza de encontrar allí vía a Sanchidrián.

Vuelve a llover y en Labajos la lluvia es tan fuerte que tengo que ponerme a resguardo en un bar de carretera hasta que escampe un poco… ¡Y qué suerte!

En el bar hay un grupo de cazadores a los que pregunto un posible camino a Sanchidrián, que no sea la carretera. me indican varios, pero no aseguran que estén abiertos, pero todos coinciden en que tengo que ir hacia una urbanización de chalés cercana, y allí investigar.

Pues nada, como hoy tengo espíritu aventurero, tiro para la urbanización atravesando más campos de labor, con bajadas espeluznantes.

En la urbanización doy una vuelta y veo que poco puedo hacer, además está volviendo a llover bastante, así que desilusionado, opto por bajar por la carretera hasta la N-VI y volverme con el rabo entre las piernas.

Pero, cuando Dios cierra una pueta abre una ventana y casi abajo, un acceso al coto por una puerta de alambre sin candado me llama seductora… Pues vamos para allá. Y ¡qué sitio!.

Nada más entrar me encuentro sin darme en cuenta en medio de una colonia de cigüeñas (wp 072) ¿cuántas puede haber? ¿cien, doscientas? incontables. Me tiro un rato allí mirando como maniobran para acceder a sus nidos. Siguiendo camino bordeando el pinar, llego a otro sitio de cuento… una sucesión de lagunas preparadas para la caza de ánades y la pesca… los peces por centenares asoman la cabeza, picados por la fina lluvia. Otro rato me quedo allí mirando embobado.

Vaya! es más de la una, se me está haciendo tarde, así que tiro ya a buen ritmo. El Río Voltoya dicurre a mi izquierda, y Sanchidrián está al otro lado, tengo que buscar un sitio por donde pasarlo. No hay mucho problema en todo caso llego a la carretera de Muñopedro y lo cruzo por ella… pero !amigo! lo jodido es llegar a esa carretera por el laberinto de caminos que hay allí. Tras un rato llegando a caminos sin salida, opto por lo que nunca se debe hacer: to tieso campo a través.

Voy por el pinar en plan free. Es divertido, pero también peligroso, hay mucha rama caida, hierbas que tapan el suelo, piedras emboscadas, y minas en forma de piña, trampas para la rueda delantera que cabecea de un lado a otro amenazando con tirarme al suelo en cualquier momento.

Ya llego -me digo- ahí está la carretera… pero chasco, una alambrada de espino me corta el paso y no se puede saltar, vueeeelta para atrás. No me queda otra que subir por un camino que encuentro con la esperanza de encontrar un agujero en la valla por la que acceder a la carretera… nada, todo vallado y bien vallado. Cuando vuelvo de una de mis incursiones al camino, veo bajar un Land Rover, le paro y me dicen que no me queda otra que llegar hasta arriba para llegar a la carretera.

Resignado, subo hasta Peromingo y enfilo la carretera hasta Sanchidrián, donde me tomo dos cañas y dos pinchos como un señor y llamo a mi parienta para que coja el coche y venga a buscarme porque llueve a mares.

¡Cómo me gusta explorar!

Datos:
Distancia: 39 km
Tiempo en movimiento: 2:55
Meteorología: Lluvia.
Temperatura: 19-20 grados.

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Written by Garbu

junio 16, 2007 a 1:39 pm

Publicado en Rutas Antiguas

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